Es fundamental prevenir la aparición de enfermedades e interrumpir las vías de transmisión. Las vías de transmisión de las enfermedades más comunes en invernaderos incluyen principalmente el flujo de aire, el agua, los microorganismos y otros factores. Sin embargo, las vías de transmisión varían según la enfermedad. Los productores de hortalizas deben formular estrategias de prevención y control adecuadas, basadas en las características de transmisión de cada enfermedad.
El rocío y el humo pueden interrumpir la propagación del flujo de aire.
La transmisión por corrientes de aire es el principal modo de propagación de muchos patógenos. Las esporas producidas por los hongos son pequeñas y ligeras, y se dispersan con facilidad, incluso a larga distancia, gracias a las corrientes de aire, como en el caso del moho gris, el mildiú velloso y el oídio. Para las enfermedades que se propagan en invernaderos mediante el flujo de aire, es fundamental un enfoque integral de prevención y tratamiento. Tomando como ejemplo el moho gris, para prevenir y tratar esta enfermedad, no solo se debe utilizar la pulverización, sino también combinarla con la fumigación con humo para eliminar las bacterias patógenas suspendidas en el aire.
Reducir el contacto entre el agua y los patógenos.
En general, las enfermedades causadas por bacterias, hongos y oomicetos tienden a desarrollarse en condiciones de alta temperatura y humedad. Entre ellas, las enfermedades de las raíces (bacterianas) y las oomicetas se propagan principalmente a través del agua. Algunas bacterias poseen flagelos y los oomicetos producen zoosporas, que se dispersan principalmente a través del rocío condensado en la superficie de las plantas. Para prevenir las enfermedades que se propagan por esta vía, es fundamental reforzar la regulación de la humedad en el invernadero.
Medidas específicas: Elija una película protectora de alta calidad para reducir la condensación en su superficie; cubra el suelo con mantillo, paja, etc.; riegue debajo de la película y asegure una ventilación adecuada y la eliminación de la humedad. Los gérmenes de las enfermedades de las raíces se encuentran en el suelo o en su superficie y pueden propagarse con el agua de riego. La principal característica de esta vía de transmisión es que el foco de la enfermedad es evidente. A medida que continúa el riego, las bacterias patógenas siguen propagándose y expandiendo el área de infección. Por lo tanto, evite regar plantas enfermas.
En resumen, interrumpir la vía de transmisión puede reducir la incidencia de enfermedades transmitidas por las verduras y, al mismo tiempo, prevenir y controlar la enfermedad con medicamentos sintomáticos según el patógeno.
Fecha de publicación: 8 de abril de 2024
